Éste es el estado original de los timbales antes del proceso de restauración.
Como se puede observar, las calderas estaban ennegrecidas por la suciedad, los parches agujereados, las partes metálicas sin brillo, la pintura saltada...
Para que los timbales rindieran al 100%, se hacía necesaria una restauración a fondo.
El primer trabajo consistió en reparar la caldera. Para ello se quitaron los parches, aros, todos los apliques, y nos quedamos con la caldera desnuda (obsérvese la diferencia entre las partes cubiertas y las expuestas al aire).
Todas las abolladuras e imperfecciones se sacaron con un martillo de goma.
Una vez completamente lisos, se procedió a su limpieza.
Para ello se utilizó un producto desoxidante que se aplicó con una muñeca de metal 000. La foto inferior muestra uno de los timbales en mitad de este proceso.
Una vez limpio, se le aplicó un pulimento con ayuda de una muñeca de algodón giratoria acoplada a un taladro.
Para acabar, y una vez retirado todo resto de productos limpiadores con agua y jabón, se les aplicó una laca protectora en spray. Este tratamiento añade más brillo y protege los instrumentos de ralladuras.
La foto inferior muestra la diferencia entre un timbal ya acabado y otro por empezar.
Lo siguiente fue reparar los apliques y partes doradas (¡que eran doradas sólo se supo una vez estuvieron limpias!).
Se sumergieron durante un día en un líquido desoxidante y luego se pulieron. Bastó con el pulido para devolverles su brillo original pues, al ser de latón, no hizo falta aplicarles tratamiento químico alguno para dorarlos.
Los aros se encontraban en el estado que muestra la foto inferior.
Los restos de pintura se quitaron con un cepillo de cerdas de metal acoplado a un taladro. El resultado se puede ver en la siguiente foto.
Una vez limpios, se les aplicaron varias capas de pintura negra en spray para imitar el acabado a pistola. Las fotos inferiores muestran el resultado final.
Una vez reparadas todas las piezas, se fueron montando poco a poco los instrumentos.
Los aros originales sobre los que se montaban los parches eran de madera. Al ser unos timbales relativamente antiguos, aquéllos estaban muy deformados e, incluso, astillados. Un artesano del metal hizo una copia exacta de ellos en acero, asegurándonos así unos aros resistentes y duraderos.
Sobre ellos se montaron unos excelentes parches de ternero irlandés "SuperKalfo". Hoy en día, este fabricante se encuentra a años luz de su competencia en cuanto a calidad, resistencia, sonido...
Como detalle final, se pusieron unas arandelas de cuero entre las llaves de afinación y el aro (flecha roja en la foto inferior). De esta manera no hay partes de metal en contacto unas con otras y, además, se facilita el giro de las llaves.
Antes de ser restaurados, estos timbales tenían unas patas retráctiles como sistema de apoyo (similares a la de un violoncello). Ésto no era nada práctico, pues producía vibraciones y ruidos indeseados, además de ser poco bonito.
Se construyeron entonces unos soportes "quadpod", que permiten al timbal una mayor resonancia.
Para ello se perforó un cilindro metálico cada 90º. Por cada uno de esos agujeros se introdujo un fragmento de varilla roscada, y se soldaron para formar una cruceta (+) que sirviese de base.
Se cortaron dos barras de cortina de 2,5 metros en ocho fragmentos y se agujereó cada uno de ellos en su centro. Estos agujeros sirven para albergar cada uno de los brazos de la cruceta.
Para evitar cualquier ruido extraño, se forraron ambas partes a cada lado de las barras con fieltro de piano. De la misma manera, se puso fieltro adhesivo sobre la parte que entra en contacto con el timbal.
Los soportes se pueden plegar y mantener en posición gracias a las arandelas y tuercas de mariposa.
Para proteger los timbales durante su transporte y almacenaje, se encargaron unas fundas a medida a la casa valenciana Ortolá S.A.
Son unas fundas acolchadas, con asas para facilitar el transporte entre dos personas y con un compartimento para los soportes.
Para evitar mover los timbales sujetándolos por las llaves de afinación (el peor de los métodos), se fabricaron unas empuñaduras con manguitos de cometa de tracción y tiras de velcro.
Con los timbales restaurados y todos los detalles finales acabados, dimos por concluído un proceso que duró desde abril hasta diciembre de 2005.
Mueva el ratón sobre la imagen para ver el "antes" y el "después".
Posteriormente, y para mover los timbales de forma más segura y que no sufran ningún daño, BSB Case fabricó unas "flight-cases" a medida.